Trump vs Cuba: Un a帽o despu茅s
Donald J. Trump tom贸 posesi贸n el 20 de enero de 2017. No habl贸 de Cuba, no tuvo tiempo. Una prioridad de mayor envergadura centr贸 su atenci贸n: reforzar la supremac铆a de Estados Unidos en un orden internacional amenazado con descarrilarse, dada la magnitud de la crisis de la globalizaci贸n neoliberal. Como no se conforma con ello, prometi贸 regresar al curso unipolar con que el imperio yanqui consigui贸 aprisionar al planeta tras el derrumbe del Muro de Berl铆n.
Donald J. Trump tom贸 posesi贸n el 20 de enero de 2017. No habl贸 de Cuba, no tuvo tiempo. Una prioridad de mayor envergadura centr贸 su atenci贸n: reforzar la supremac铆a de Estados Unidos en un orden internacional amenazado con descarrilarse, dada la magnitud de la crisis de la globalizaci贸n neoliberal. Como no se conforma con ello, prometi贸 regresar al curso unipolar con que el imperio yanqui consigui贸 aprisionar al planeta tras el derrumbe del Muro de Berl铆n.
El 24 de enero se reuni贸 con los grandes del autom贸vil: Ford, General Motors y Fiat Chrysler, a quienes amenaz贸 durante la campa帽a presidencial con aplicar sanciones si no retornaban sus f谩bricas. Necesitaba el voto de los trabajadores anglosajones afectados con el desplazamiento manufacturero hacia pa铆ses con mano de obra barata, y lo consigui贸. Al instalarse en el Despacho Oval, debi贸 zanjar el incidente y les prometi贸 a los magnates un marco regulatorio 鈥渉ospitalario鈥: retir贸 a Estados Unidos del Acuerdo de Par铆s sobre cambio clim谩tico 鈥攖ambi茅n una demanda de las transnacionales del sector energ茅tico鈥 e inici贸 su principal batalla interna en 2017: la m谩s profunda reforma fiscal de las 煤ltimas tres d茅cadas 鈥攃on recorte tributario de cerca de 1,5 billones de d贸lares en los pr贸ximos diez a帽os鈥, que gan贸 en el Congreso pese al rechazo de la opini贸n p煤blica interna 鈥攅ncuestas de NBC News y The Wall Street Journal reflejan apoyo de solo el 21 % de la poblaci贸n.
Tres d铆as despu茅s de su reuni贸n con los fabricantes de autos, emiti贸 el 鈥淢emorando presidencial para reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos鈥. El 23 de febrero declar贸 que el arsenal at贸mico se hab铆a quedado atr谩s y prometi贸 situar al pa铆s 鈥渁 la cabeza del club nuclear鈥 鈥攃omo si no estuviesen en esa posici贸n desde que inventaron la bomba at贸mica. Trump propuso al Congreso, y se aprob贸, destinar 639 000 millones de d贸lares al presupuesto del Pent谩gono 鈥9 % m谩s de lo destinado a gastos militares en el 煤ltimo ejercicio fiscal de la Administraci贸n Obama. Luego aprovech贸 la algarab铆a generada por sus escandalosos altercados medi谩ticos con la prensa, para resolver otro asunto pendiente: ech贸 abajo las regulaciones que Wall Street y los grandes bancos debieron obedecer tras la crisis financiera de 2008, sin que los ciudadanos se percataran de ello.
Para satisfacer al poderoso lobby jud铆o, intent贸 desbancar al gobierno de Siria vali茅ndose de la ofensiva aliada contra el grupo terrorista Estado Isl谩mico; se retir贸 del consensuado pacto iran铆 con Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia sobre su programa nuclear 鈥攅n vigor desde el 15 de julio de 2015 y al que se hab铆a opuesto el Partido Republicano en el Congreso鈥, y aprob贸 trasladar la embajada estadounidense en Israel hacia Jerusal茅n Oriental, sin prestar atenci贸n al rechazo de la Unesco, de la cual se retir贸, y del Consejo de Seguridad de la ONU.
Este patr贸n de actuaci贸n global signado por el desprecio a los mecanismos de concertaci贸n multilateral y el abandono del ejercicio de la 茅tica en las relaciones internacionales, condicion贸 que el 18 de diciembre de 2017, durante la presentaci贸n de su Estrategia de Seguridad Nacional, advirtiera que Estados Unidos entr贸 en una nueva era de rivalidad. El documento anuncia que 鈥渆st谩n haciendo inversiones hist贸ricas en el ej茅rcito鈥, declara a Rusia y China como principales amenazas contra la seguridad de la Uni贸n y califica a Cuba y a Venezuela como 鈥渕odelos autoritarios de izquierda anacr贸nicos鈥. Una semana antes, el Congreso hab铆a concedido al Pent谩gono la cifra r茅cord de 700 000 millones de d贸lares para el a帽o fiscal 2018, se帽al de que las declaraciones del presidente no son meras amenazas, ni tienen un car谩cter unipersonal.
Dentro de esta l贸gica, el 3 de febrero de 2017 Trump orden贸 revisar la pol铆tica respecto a Cuba y, entretanto, paralizar la mayor parte de los intercambios oficiales y los mecanismos de cooperaci贸n establecidos. El 16 de junio, en Miami, desvi贸 las relaciones bilaterales hacia un curso de confrontaci贸n y dej贸 entrever que se propon铆a destrozar todo lo avanzado.
Ese d铆a derog贸 la popular Directiva Presidencial de Pol铆tica (PPD-43), sancionada por su predecesor para instituir los acuerdos no vinculantes alcanzados a partir del 17 de diciembre de 2014. Le urg铆a triturar el guion que por ocho meses rigi贸 la actuaci贸n de la burocracia federal respecto a la Isla y, en el propio acto, sancion贸 su 鈥淢emorando presidencial de seguridad nacional sobre el fortalecimiento de la pol铆tica de los Estados Unidos hacia Cuba鈥.
Anunci贸 dos nuevas medidas: prohibir las transacciones directas con el sistema empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, y revocar los viajes individuales a la mayor de las Antillas por parte de ciudadanos estadounidenses en la categor铆a de intercambio 鈥減ueblo a pueblo鈥.
En Miami quedaron con vida las relaciones diplom谩ticas, las embajadas en Washington y La Habana, los 22 instrumentos bilaterales suscritos en materia de salud, agricultura, medio ambiente y aplicaci贸n de la ley; las acciones de cooperaci贸n en temas de inter茅s mutuo como enfrentamiento al terrorismo, narcotr谩fico, ciberseguridad y ciberdelitos, seguridad de los viajes y el comercio, tr谩fico de personas y fraude migratorio, lavado de activos y delitos financieros, trata de personas y asistencia judicial en materia penal; el correo postal directo, los vuelos regulares de las aerol铆neas estadounidenses y las operaciones de cruceros; los acuerdos comerciales con turoperadores y otras compa帽铆as.
Pese a la estridencia de su ret贸rica, la mayor铆a de los analistas pol铆ticos de ambas orillas asever贸 que el presidente no podr铆a retrotraer el estado de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba a la era Bush (hijo). Lo cre铆an incapaz de desmontar la pol铆tica instrumentada por Obama, que supon铆an 鈥渋rreversible鈥. Perdieron de vista un detalle: para Trump no existen barreras. Desmont贸 su sede en La Habana echando mano a supuestos e improbables 鈥渁taques s贸nicos鈥 que, seg煤n alega, afectaron la salud de 22 diplom谩ticos estadounidenses acreditados en Cuba. Pareciera un remake de la fantasiosa Guerra de las Galaxias con que Reagan aterroriz贸 a Gorbachov. Resulta conocido que el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha explotado de manera rutinaria 鈥攍o mismo como candidato que como presidente鈥 temores a amenazas ocultas vagamente definidas, como una justificaci贸n para la pol铆tica.
Basado en esta ficci贸n, el 29 de septiembre de 2017 orden贸 retirar a m谩s del 60% del personal acreditado en Cuba. Como escribi贸 un amigo: entre los supuestos 鈥渟ordos鈥 no hay ning煤n empleado cubano de los que trabajan en las residencias de esos diplom谩ticos. Ni tampoco el 鈥渞ayo misterioso鈥 da帽贸 a las esposas e hijos de los 22 funcionarios presuntamente afectados 鈥攓ue, como es obvio, resid铆an en la misma casa.
De acuerdo con el 鈥淢anual de Asuntos Exteriores del Departamento de Estado鈥, emitir una salida ordenada requiere una 鈥淎dvertencia de viaje鈥 acompa帽ante y en este caso se aplic贸 el Nivel 4, que 鈥溾s el mayor nivel de recomendaci贸n debido a la mayor probabilidad de riesgos para la vida鈥 (Departamento de Estado, 10 de enero de 2018). Esta farsa degradante y rid铆cula le sirvi贸 a Trump para desalentar la visita de los estadounidenses a la Isla, generando un clima capaz de interrumpir el intercambio en las 12 categor铆as aprobadas. Su redacci贸n 鈥攊ntimidatoria a todas luces鈥, busc贸 crear una barrera sicol贸gica para el intercambio 鈥減ueblo a pueblo鈥. La cito en extenso:
El Departamento de Estado advierte a los ciudadanos estadounidenses que no viajen a Cuba. Durante los 煤ltimos meses, numerosos empleados de la Embajada de Estados Unidos han sido blanco de ataques espec铆ficos. Estos empleados han sufrido lesiones graves como consecuencias de estos ataques. Las personas afectadas muestran una gama de s铆ntomas, entre ellos, malestar en los o铆dos y p茅rdida de audici贸n, mareos, dolores de cabeza, fatiga, trastornos cognitivos y dificultad para dormir.
Los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba todav铆a no han identificado a los responsables, pero el gobierno de Cuba es responsable de todas las medidas apropiadas para prevenir los ataques a nuestro personal diplom谩tico y los ciudadanos estadounidenses en Cuba. Debido a que la seguridad de nuestro personal est谩 en riesgo y no hemos podido identificar el origen de los ataques, creemos que los ciudadanos estadounidenses tambi茅n pueden estar en riesgo y les advertimos que no viajen a Cuba. Los ataques han ocurrido en las residencias de los diplom谩ticos de Estados Unidos y en los hoteles frecuentados por ciudadanos estadounidenses. El 29 de septiembre, el Departamento de Estado orden贸 la salida de los empleados del gobierno de Estados Unidos que no prestan servicios de emergencia, as铆 como sus familiares [鈥.
Debido a la reducci贸n de personal, la embajada de Estados Unidos en La Habana tiene una capacidad limitada para brindar asistencia a los ciudadanos estadounidenses. La Embajada proveer谩 solamente servicios de emergencia a los ciudadanos estadounidenses (Departamento de Estado, 29 de septiembre de 2017).
Suspender la emisi贸n de visas de viajeros y de emigrantes cubanos en su consulado en Cuba, por la dr谩stica reducci贸n del personal de la embajada, 鈥攈echo sin precedentes desde la apertura de una oficina en La Habana en 1977鈥 y transferir estas gestiones hacia terceros pa铆ses, ha hecho pr谩cticamente inviables los tr谩mites de quienes aspiran a emigrar o necesitan visitar a Estados Unidos. Con ello la Casa Blanca boicote贸 la cooperaci贸n bilateral en temas de inter茅s mutuo en materia de salud, medioambiente, control de enfermedades y agricultura, entre tantos, y han sufrido afectaci贸n los viajes entre los dos pa铆ses y los programas de intercambio florecidos en los 煤ltimos a帽os.
Al no poder recibir sus visas en La Habana, muchos cubanos se ven imposibilitados de asistir a eventos culturales, deportivos, cient铆ficos y acad茅micos en Estados Unidos y se han cancelado las visitas de decenas de grupos estadounidenses, incluidos los de estudiantes universitarios. Por citar algunas cifras: los viajes de ciudadanos de ese pa铆s a Cuba crecieron un 76% en 2015 y un 74% en 2016. En 2017 arribaron a la Isla 619 523 estadounidenses (+217%) y 453 905 cubanos residentes en Estados Unidos (+137,8%). En total, los viajeros procedentes de la Uni贸n alcanzaron el pasado a帽o la cifra de 1 173 428 personas (+191%), pero en las 煤ltimas semanas se constata ya una considerable disminuci贸n. Respecto al intercambio, durante 2016 se realizaron m谩s de 1 200 acciones en los sectores acad茅mico, educacional y cultural; sin embargo, tras los 煤ltimos acontecimientos, solo en la cultura se han producido hasta la fecha 33 cancelaciones.
Apenas tres d铆as despu茅s de retirar a su personal en La Habana, el 2 de octubre de 2017, Estados Unidos expuls贸 de Washington a 17 diplom谩ticos cubanos. El Departamento de Estado provey贸 una lista espec铆fica de los funcionarios a retirar, que pr谩cticamente inhabilit贸 la Oficina Consular 鈥攓ued贸 uno solo para procesar las visas鈥 y desmantel贸 la Oficina Econ贸mico-Comercial. Esta segunda maniobra les permite entorpecer las visitas familiares a su pa铆s de los cubanos residentes en Estados Unidos y dej贸 sin interlocutor a un sector del empresariado norte帽o (comunicaciones, agricultura, transporte, alimentos y turismo, entre los m谩s significativos) con inter茅s en explorar e identificar oportunidades de negocios en Cuba 鈥攕in contar que la comunidad empresarial ha desempe帽ado, y desempe帽a, un papel pol铆tico de primer orden en favor de normalizar las relaciones bilaterales.
Es pol铆tica del Departamento de Estado reevaluar esta partida ordenada cada 30 d铆as; sin embargo, no han querido tomar en cuenta que la investigaci贸n desarrollada por autoridades cubanas, 鈥溾ue hasta ahora han recibido una cooperaci贸n muy limitada y poco efectiva de Estados Unidos, ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas de las afecciones de salud notificadas, ni de que estas hayan sido causadas por un ataque de cualquier naturaleza鈥 (Vidal, 2017). Tampoco hallan eco las declaraciones de expertos y medios de prensa como The New York Times, Science y Associated Press, respecto a que no existen pruebas para culpar a Cuba por los alegados 鈥渁taques s贸nicos鈥; al tiempo que relevantes neur贸logos, otorrinolaring贸logos y cient铆ficos ac煤sticos de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania alertan de que los 鈥渕isteriosos s铆ntomas鈥 obedecen a un 鈥渢rastorno psicog茅nico colectivo鈥, o sea, a un ataque de histeria grupal por estr茅s.
La campa帽a medi谩tica anticubana, empero, fue concienzudamente planificada, pues incluso en la narrativa de analistas norteamericanos que califican de 鈥渄esproporcionada鈥 y 鈥減unitiva鈥 la respuesta de Trump, prevalece el criterio de que detr谩s de los 鈥渁taques ac煤sticos鈥 est谩 la mano de un tercer pa铆s interesado en descarrilar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
鈥淓l FBI prob贸 la hip贸tesis de que ondas audibles, infras贸nicas o ultras贸nicas pudieran haber sido utilizadas clandestinamente para herir a estadounidenses en Cuba y no encontr贸 evidencia alguna, tras meses de investigaciones y cuatro viajes a La Habana鈥 鈥攄evel贸 la agencia Associated Press, el lunes 8 de enero de 2018, luego de acceder a un informe interno de la Divisi贸n de Operaciones Tecnol贸gicas de esta agencia federal de seguridad.
La noticia precedi贸 una audiencia del Subcomit茅 del Hemisferio Occidental del Comit茅 de Relaciones Exteriores del Senado 鈥攑residida por el republicano Marco Rubio y copresidida por el dem贸crata Robert Men茅ndez鈥, celebrada 9 de enero de 2018. No les importaba establecer la verdad, procuraban continuar la farsa. 鈥淎 nadie le sorprenden las acusaciones infundadas ni las fabricaciones de los senadores anticubanos, cuya 煤nica agenda pol铆tica a lo largo de los a帽os ha sido llevar a nuestros dos pa铆ses hacia una confrontaci贸n, sin importarles las consecuencias. Su total falta de escr煤pulos y credibilidad es reconocida. La gran v铆ctima de la audiencia del d铆a de hoy ha sido la verdad鈥 鈥攄eclar贸 ese d铆a Josefina Vidal, directora de Am茅rica del Norte del Minrex (Vidal, 2018).
Ante la falta de evidencias, la inesperada filtraci贸n del FBI a Associated Press dej贸 descolocado al presidente Trump. La reacci贸n no pod铆a tardar: al d铆a siguiente de la audiencia senatorial, el 10 de enero de 2018, Michele T. Bond, subsecretaria del Bur贸 de Asuntos Consulares del Departamento de Estado, declar贸 en una teleconferencia que la 鈥淎dvertencia de viaje鈥 a Cuba debi贸 ser modificada al Nivel 3 鈥攄e inferior gravedad. En este caso se establece: 鈥淩econsiderar el viaje: Se deber铆a evitar viajar debido a graves riesgos para la seguridad y protecci贸n鈥 (Departamento de Estado, 10 de enero de 2018). 鈥淗icimos un examen cuidadoso, consultamos con nuestros expertos y 茅sta ha sido la conclusi贸n con respecto a Cuba鈥 鈥攔econoci贸 la funcionaria (Cubadebate, 2018).
Otro importante cap铆tulo de esta saga aconteci贸 el 8 de noviembre de 2017: ese d铆a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento del Comercio publicaron una arbitraria lista de 180 entidades cubanas (Cuba Restricted List) supuestamente vinculadas al sector de la defensa y la seguridad nacional, con las que quedaba prohibido todo tipo de transacci贸n a partir del 9. Como las regulaciones espec铆ficas para implementar las medidas de bloqueo contenidas en el memorando que Trump firm贸 en Miami el 16 de junio, no definen qu茅 es permitido o no, generan confusi贸n y, por ende, su efecto es intimidatorio y disuasivo no solo para el empresariado norte帽o, sino para otras compa帽铆as de terceros pa铆ses que poseen acciones del capital estadounidense.
驴Podemos esperar que Trump se detenga aqu铆? No lo creo. En su l贸gica no existe otro presupuesto que 鈥済anar, aplastar鈥 y lo intentar谩 todo. No 鈥攃omo muchos analistas refieren鈥 anclado a la locomotora de Marco Rubio, sino con su propia agenda destructiva y fascista, que aspira a anular a Cuba como s铆mbolo.
Ya el 22 de diciembre de 2017, el Servicio de Ciudadan铆a e Inmigraci贸n (Uscis) notific贸 la decisi贸n de suspender temporalmente, pero de inmediato, las operaciones en su oficina de La Habana, ante la reducci贸n del personal de la embajada. Lo visto apunta a que la nueva administraci贸n se propone retomar el tema migratorio como arma de guerra. Y en esa senda, no sorprender铆a que Trump disponga el restablecimiento de la interpretaci贸n 鈥減ies secos / pies mojados鈥 en la Ley de Ajuste Cubano, pese a su ret贸rica antinmigrante hacia el resto del planeta. Es cierto que para derogarla la Administraci贸n Obama cont贸 con el apoyo de la mafia de Miami; mas tambi茅n es cierto que el pragm谩tico empresario apoltronado en el Despacho Oval es capaz de fabricar un escenario que revierta esa percepci贸n si, de pronto, presume que con ello va a poner a la Revoluci贸n contra las cuerdas.
Antes, por supuesto, intentar谩 regresar a Cuba a la espuria lista de pa铆ses patrocinadores del terrorismo 鈥攜a inventar谩 algo鈥 y suspender los acuerdos de cooperaci贸n firmados con la Administraci贸n Obama. Tambi茅n se propondr谩 eliminar el permiso a las compa帽铆as a茅reas que vuelan a la Isla, un punto en el cual la C谩mara de Representantes empez贸 a hacerle la tarea, con la aprobaci贸n de un proyecto de ley para revisar las eventuales fallas en los sistemas de seguridad de los aeropuertos cubanos que tienen vuelos comerciales con los de la Uni贸n.
No se han roto las relaciones diplom谩ticas, ni ha sido expulsado el embajador cubano en Estados Unidos 鈥攎edidas no descartables鈥, pero el estado en que quedaron ambas sedes les hace imposible funcionar con normalidad.
La Administraci贸n Trump no ha conseguido avanzar m谩s en sus proyecciones, por la actuaci贸n de numerosos sectores (empresarios, acad茅micos, militares retirados, entidades cient铆ficas y educacionales, agencias de viajes, organizaciones diversas, cubanos residentes e, incluso, agencias gubernamentales), que a partir del cambio operado el 17 de diciembre de 2014, corroboraron la justeza de encauzar los nexos bilaterales hacia una progresiva normalizaci贸n y han recibido los beneficios de una relaci贸n diferente con Cuba. Este compromiso hizo posible la concreci贸n de nuevos negocios en 谩mbitos del turismo, el transporte, la agricultura y equipos para infraestructura, y que se avance en la negociaci贸n de nuevos acuerdos en materia de salud, energ铆a y biotecnolog铆a.
Pese a la elevaci贸n de la ret贸rica anticubana 鈥攖anto por el presidente Trump como por otros altos funcionarios鈥, el gobierno cubano se niega a contribuir al enrarecimiento del clima bilateral y ha reiterado la voluntad de continuar el di谩logo respetuoso. El Minrex present贸 al Departamento de Estado siete planes para implementar los memorandos de entendimiento suscritos sobre cooperaci贸n en materia de hidrograf铆a y geodesia, 谩reas terrestres protegidas, sismolog铆a, meteorolog铆a, control del c谩ncer, sanidad animal y vegetal, y hermanamientos de parques nacionales, y reiter贸 las propuestas de bases para cooperar en el enfrentamiento a la trata de personas, terrorismo, tr谩fico de personas, fraude migratorio y lavado de activos. Est谩 a la espera de las respuestas de Washington.
El a帽o 2018 ser谩 complejo para todos en la Tierra y tambi茅n para Cuba, que aboga por preservar las relaciones con Estados Unidos, pero jam谩s se doblegar谩 ante presiones ni chantajes.
聽
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